
Un divorcio es, por definición, un proceso emocionalmente desgastante. Pero cuando llega el momento de liquidar la sociedad de gananciales, la emocionalidad suele dar paso a la desconfianza. Y en el 90% de los casos, el principal foco de conflicto es la vivienda familiar. El escenario es siempre el mismo: uno de los cónyuges quiere...


